En Riazor hubo un momento en el que todo el banquillo verdiblanco se quedó en silencio. No fue el gol de Villares en el 87, que costó dos puntos, sino lo que pasó mucho antes. Con apenas diez minutos jugados, Marc Bartra se echó la mano a la parte de atrás del muslo y pidió el cambio de inmediato. Cuando un central de 35 años hace ese gesto tan pronto, en la grada se teme lo peor.
Esta vez el susto ha quedado en poco. Las pruebas descartaron rotura y el diagnóstico se ha quedado en una sobrecarga en los isquiotibiales. Bartra ha pasado el parón con un plan de trabajo individual y, si todo sigue según lo previsto, la semana que viene empezará a entrenar con el resto del equipo. En el club se ve con bastante optimismo que pueda estar disponible para la jornada 8, Betis-Osasuna, el domingo 11 de octubre.
Un parón muy oportuno
La lesión no podía haber llegado en mejor momento. El partido de Riazor cerró la jornada 7 y después venían casi tres semanas sin Liga, tiempo suficiente para curar una sobrecarga sin tener que forzar.
El problema estaba en el resto de la defensa. Valentín Gómez, que sustituyó a Bartra en Coruña, se ha ido con la selección argentina. Diego Llorente arrastra molestias y además se ha fracturado la nariz. Con esa enfermería, Pellegrini ha tenido que completar los entrenamientos del parón con nombres menos habituales, como N'Goran, Oreiro, Curro o Embalo. Que Llorente esté bien o no para el domingo influirá también en el papel que tenga Bartra: puede volver directamente al once o empezar desde el banquillo y entrar poco a poco.
Lo que hay en juego
El empate en Coruña escoció por cómo llegó, pero el arranque del Betis es para estar contento. Cinco victorias, un empate y una derrota, 16 puntos y tercer puesto, igualado con el Atlético y por delante del Real Madrid. Mantenerse ahí también depende de los veteranos. En una defensa que ha ido cambiando por lesiones y convocatorias, Bartra pone la experiencia y la salida de balón que Pellegrini valora tanto.
Osasuna es justo el tipo de rival que exige a un central: duro en los duelos, insistente en el balón parado y con pocas concesiones en el juego aéreo. Si Bartra supera bien la semana de entrenamientos con el grupo, el Villamarín lo verá de nuevo de verdiblanco. Si no, Pellegrini tendrá que buscar otra solución con las piezas que le queden.



