Hay derrotas que no caben en un marcador. La de la UB Lebrijana ante el Getafe es una de ellas. El 2-3 dice que el equipo madrileño está en la segunda ronda de la Copa del Rey. Lo que no dice es que durante media hora un pueblo de la campiña sevillana tuvo a un Primera División de rodillas, ni que el último balón del partido estuvo a punto de mandarlo todo a la prórroga.
La noche arrancó con un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda y con el Municipal de Lebrija casi lleno, unas 2.800 personas según EFE. Lo que vino después fue de esas cosas que solo pasan en la Copa.
Veintitrés minutos de leyenda
No había pasado ni un cuarto de hora cuando Pepe Tejero encendió la grada. En el minuto 10, el defensa lebrijano adelantó a los suyos con un gol que dejó al Getafe mirándose entre sí. El equipo de Bordalás, que llegaba en plena mala racha, con cinco partidos seguidos sin ganar, no encontraba la manera de quitarse de encima a un rival que mordía en cada balón. Y en el 23 llegó el golpe que nadie esperaba. Falta lateral botada por Serrano, Yuyo Romero la cabeceó a la red y puso el 2-0. Lebrija vivía un sueño despierta. Un equipo de la sexta categoría del fútbol español iba ganando por dos goles a uno de Primera, y no por casualidad: lo estaba mereciendo.
Dos minutos que lo cambiaron todo
El Getafe necesitó que se acabara la primera parte para reaccionar, y lo hizo justo en el peor momento para la Lebrijana. En el minuto 45, un despeje deficiente del portero Lebrón lo aprovechó Abqar para recortar distancias. Sin tiempo para asimilarlo, en el añadido, una jugada embarullada de Ibu Danfakha acabó con el balón en los pies de Borja Mayoral, que empujó a puerta vacía el 2-2. Dos goles en un suspiro para borrar media hora de épica. Bordalás no esperó más y movió el banquillo al descanso con tres cambios de golpe. Uno de ellos fue Orel Mangala, y fue él quien decidió la eliminatoria. Pasada la hora de juego, el centrocampista armó un disparo raso desde unos 25 metros que tocó en el poste antes de entrar. 2-3 y el Primera, por fin, por delante.
El último balón
Cualquier otro equipo se habría venido abajo. La Lebrijana no. Su entrenador, Alejandro Ceballos, refrescó el equipo y los locales siguieron empujando hasta el final con el aliento de su gente. La recompensa estuvo a punto de llegar en la última jugada: Matías se plantó solo ante Letáček, que debutaba de manera oficial con el Getafe, y el portero checo ganó el duelo para evitar una prórroga que habría sido justicia poética.
El orgullo de Lebrija
El pitido final de Isidro Díaz de Mera confirmó lo que dicta la lógica: el Getafe sigue vivo en la Copa. Pero la lógica no explica lo que se vivió en el Municipal. Un equipo de División de Honor Andaluza le hizo dos goles a un Primera, le obligó a mover el banquillo al descanso y le tuvo con el corazón en un puño hasta el último segundo.
La Lebrijana se despide de la competición, sí, pero lo hace con la cabeza alta y con una noche que su gente contará durante años. Hay eliminaciones que pesan y otras que engrandecen. La de ayer en Lebrija pertenece, sin ninguna duda, a las segundas.



